| Número: 4 |
El mundo del cuento
|
|
Ultimo número Números anteriores Indice Portada |
San Juan Ixhuatepec |
|
|
I Amo, despierta, algo está pasando, no sé qué es; pero presiento que es algo terrible. Abreme la puerta, déjame entrar, ¿no oyes esos ruidos extraños? Despierta, despierta. Acá afuera se percibe un olor muy desagradable, me lastima la garganta, déjame entrar, tengo miedo. ¿Escuchas? Algo pasa muy grave, a lo lejos se oyen ruidos, mucho movimiento, despierta, ábreme la puerta. ¿Oíste? ¡Qué ruido tan espantoso, se cimbró la tierra; una enorme bola de fuego nos va a caer encima! ¡Tenemos que correr! ¡Corre, corre! II Tuve que correr mucho, lejos de este infierno, me fui tan lejos como me fue posible, pero ahora no encuentro la casa, todo está tan cambiado; parece como si fuera otro lugar, pero yo sé que es el mismo. ¿Dónde estás amo? Tengo mucho tiempo de estar buscándote, ¿acaso corriste en sentido contrario al mío? ¿Dónde estás? Todo está tan tenebroso, por todas partes se escuchan lamentos, gente que llora, ¿dónde estás amito? No puedo encontrarte. Me acerco a una señorita de blanco (lo único blanco y limpio que veo desde hace algún tiempo) está con un hombre que tiene una pierna llena de sangre, me aproximo a ellos, él parece que no me mira, la muchacha le unta una pomada amarilla y lo envuelve suavemente con una tela, dos hombres vienen por él y se lo llevan en una camita que hicieron con una sábana y dos tablitas. Ella me mira, tiene una mirada tan tierna como la de mi ama, ahora me unta de esa pomada amarilla en el hocico y en las patas, qué agradable se siente, hasta este momento me percaté del dolor que me producía la piel. Lamo su mano y echo a correr para buscarte. Creo que ya encontré la casa, en la cochera está tu auto, está un poco diferente, algunas partes están sin pintura, pero estoy seguro de que es tuyo. Todo está muy sucio, cuando mi ama regrese se va a disgustar,. Todas las puertas y ventanas están abiertas, cualquiera podría entrar. La ropa está tirada por todas partes llena de lodo o algo que se le parece. Alguien entra, es un extraño que se está llevando todo lo que puede, no te preocupes, aquí estoy yo para defender las cosas que tanto esfuerzo te costó lograr. III Le enseñé mis enormes dientes -como dice la ama- y se echó a correr. ¿Dónde estás amo? Advierto tu presencia pero no te veo. Aquí está un bulto negro, negro como el carbón, sé que estás aquí, percibo tu olor, pero no te encuentro. ¿Por qué tienes eso negro encima? ¿Por qué no te mueves para que se te quite ese polvo que tienes pegado al cuerpo? ¿No me escuchas? Acaríciame la cabeza como siempre, dame palmaditas en el lomo, como cuando tratas de calmarme, siento que me invade el terror. No te preocupes, aquí me quedaré junto a tí, cuidándote hasta que despiertes, quizás la luz del sol de mañana te devuelva tu color, aquí me quedo, cuidando tus cosas y a tu gente que ahora veo sobre sus camas, quietas, tiesas igual que tú; el sol hará el milagro mañana y todo volverá a ser igual que antes. Me duelen tanto las patas y al pasar la lengua por el hocico descubrí un líquido tibio y salado que me escurre constantemente. Todo es tan triste sin tu voz, me siento tan solo, creo que tengo hambre, ¿por qué no te paras y me das esa leche que está escurriendo sobre la mesa? Oigo pasos otra vez, espera, voy a ver quién es... no te preocupes de nada yo te cuido. IV Sabes, es el niño del vecino, aquel que me hacía rabiar cuando pasaba con un palo golpeando la reja, ahora ni hay reja, quién sabe a dónde se la llevaron, claro; como yo no estaba para proteger tus cosas se aprovecharon; perdóname pero me dio tanto miedo... Amo, dejé pasar al niño del vecino, está llorando muy triste porque no encuentra a sus padres, ¿no te molesta que se quede aquí conmigo mientras amanece, mientras tú despiertas? V Me siento tan triste, tengo ganas de aullar toda la noche, aullar por tu color tan negro y tan tieso, por lo sucia que le dejaron la casa a mi ama, por el ardor de mi piel con ese líquido tibio y salado, por esta desolación, quiero aullar y aullar hasta que amanezca pero temo despertar al vecinito que se ha quedado dormido sobre mi lomo.
|
||
Martha Yolanda Rodríguez S.© 2001 |
||
| |
||
| Indice
Portada |
Tu opinión es muy importante. Ayúdanos a mejorar, compartiendo tus comentarios sobre este cuento. Hay 25 comentarios sobre este cuento.
|
|||||